¿Existió un planeta entre Marte y Júpiter?       

Por Gustavo Brandt

Publicado en El Impulso, el 11 de marzo de 1989

    La descripción de nuestro Sistema Solar estaría incompleta si sólo tomásemos en cuenta el Sol y a los nueve planetas con sus respectivos satélites, también forman parte de él, los asteroides, cometas y meteoros.

 

En esta entrega haremos un breve recuento de la forma como se llegaron a descubrir los primeros asteroides, así como también de las teorías que han postulado los astrónomos para explicar su origen.

 

En el año 1766 se formuló una ley que predecía la distancia de los planetas al Sol, la cual sostenía la existencia de un planeta entre las órbitas de Marte y Júpiter: es la llamada Ley de Titius – Bode. Según esta ley y sin que se conozca el por qué, al sumarle el número 4 a cada número de esta serie: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96, 192 y 384, dividiendo luego cada resultado entre 10, se pueden tener las diferentes distancias de los planetas al Sol, correspondiendo el valor de 1 (uno) a nuestro planeta, cifra equivalente a una Unidad Astronómica  -U.A.- (150 millones de kilómetros, que es la distancia de la Tierra al Sol). 

 

Luego de darse a conocer la Ley de Titius – Bode, los astrónomos iniciaron la búsqueda del quinto planeta que se pensaba orbitaba entre Marte y Júpiter. A finales del siglo XVIII, Giuseppe Piazzi, astrónomo italiano, al observar una pequeña estrella ya conocida, en la constelación del Centauro, notó la presencia de otra muy próxima a ella, la cual no estaba registrada en ninguna carta estelar; al siguiente día se percató de que este último objeto se había desplazado sobre el fondo estrellado y en consecuencia, no estaba observando a una estrella. Por motivos de salud, este astrónomo no pudo continuar sus observaciones por un tiempo; cuado reanudó su tarea, ya el cuerpo en estudio se había perdido de su campo visual.         

 

Posteriormente, un matemático alemán, de nombre Karl Friedrich Gauss, basándose en las observaciones de Piazzi, pudo calcular tanto la órbita como la tentativa posición del astro, datos que fueron utilizados por el astrónomo Fran Xaver von Zach, quien desde el observatorio de Seeberg pudo reencontrar al astro perdido; desde entonces se le conoce como “Ceres”. En vista de que este objeto era muy pequeño (1.000 Km de diámetro) para ser considerado planeta, se continuó la búsqueda, descubriéndose luego otros más pequeños aún que el primero, entre ellos: Palas, Juno, Vesta, Astrea, Hebe, etc.

 

Los astrónomos pensaban ubicar a un astro de dimensiones comparables con un planeta, pero en su lugar encontraron cuerpos de diámetros muy inferiores, a los que llamaron pequeños planetas, planetoides o asteroides.

 

El descubrimiento de estos astros dio lugar a que se tejieran teorías en cuanto a su origen: Muchos científicos están convencidos de que los asteroides son el producto de un planeta que se desintegró como consecuencia de una explosión; otros sugieren que si el planeta en cuestión sufrió un cataclismo de tal magnitud, éste pudo deberse a la intervención de una civilización técnicamente muy avanzada. Hay astrónomos que piensan que los asteroides son los residuos de un planeta que sufrió un proceso de fragmentación debido probablemente a las fuerzas de atracción de Júpiter y otros astros. Por último, la gran mayoría de los astrónomos coinciden en la creencia de que los asteroides no son consecuencia de una descomunal explosión, sino los restos de un planeta que por razones diversas no se llegó a formar. Los asteroides trazan órbitas alrededor del Sol, las cuales están comprendidas, por lo general, entre las de Marte y Júpiter; este recorrido lo cumplen a una distancia media del astro rey, que oscila entre 2,2 y 3,3 Unidades Astronómicas, se mueven entorno a él llevando un sentido contrario a las agujas del reloj, al igual que los planetas. Actualmente han sido catalogados más de 2.000 asteroides y se cree que existen más de 400.000. En cuanto a sus características, son de forma irregular, se clasifican en dos grupos: un grupo constituido por condritas carbonosas que contienen cantidades significativas de materia orgánica y un segundo grupo que es rico en silicatos. El diámetro de los asteroides varía entre los 1.000 kilómetros hasta partículas que miden milímetros.

 

Los objetos de naturaleza extraterrestre de diversos tamaños que eventualmente colisionan con la Tierra y que, debido a su impacto, algunos de ellos son capaces de formar cráteres en la superficie de ésta, son fragmentos de asteroides que han logrado atravesar la atmósfera. Hoy se sabe que el gran cráter de Arizona lo produjo uno de ellos.

 

Los fragmentos de asteroides, al llegar a la superficie de nuestro planeta, reciben el nombre de Meteoritos. En 1864 cayó un meteorito en una región del sur de Francia, el cual fue analizado por químicos especialistas, concluyéndose, con un mínimo de dudas, que en el meteorito se encontraban presentes hidrocarburos aromáticos de cadenas largas como el alquitrán, también ácidos grasos, parafinas de alto peso molecular y porfinas, que son estructuras que forman parte de las moléculas de la hemoglobina y la clorofila.

 

En los párrafos anteriores se ha abarcado los puntos más relevantes de estos cuerpos integrantes del Sistema Solar, los cuales, a su vez, serán un elemento muy importante en e futuro de la humanidad, ya que ellos son depósitos de materia prima, de minerales y de otras sustancias que contribuirán al desarrollo tecnológico de la raza humana en tiempos relativamente próximos.