Hipótesis Planetesimal de Chamberlin-Moulton                  

 

        En 1905, dos científicos estadounidenses, Thomas Chrowder Chamberlin (1843-1928) y Forest Ray Moulton (1872-1952) propusieron una nueva hipótesis que explicaba el origen de los planetas como el resultado de una eyección de masa del Sol, ocasionada por el tránsito de una estrella.

 

        Chamberlin, de profesión geólogo, examinó el modelo de Laplace en detalle, sobre todo lo referente a la formación de la Tierra. Concluyó que la formación de los planetas se debían a la acumulación de pequeños cuerpos sólidos. Para completar se trabajo se asoció con Moulton, astrónomo y matemático.

 

        Hacia el año 1900, las observaciones de las nebulosas espirales (que después resultarían ser galaxias) le permitieron sustentar a estos dos investigadores que la figura espiral de las mismas se debía al resultado de la colisión de dos "nebulosas". De acá, sugirieron que la proximidad de un astro le habría arrancado al Sol una gran cantidad de masa que se condensó en pequeños grumos de materia denominados “planetesimales”. Estos planetésimos al condensarse pasaron a constituir los planetas. El material que no logró condensarse contribuyó a reducir las excentricidades de las órbitas de los planetas.

 

        La hipótesis plantea que el gran momento angular que poseen los planetas se debe a la aceleración impuesta por el paso de la estrella.

 

        Esta también se conoce con el nombre de “Hipótesis Eruptiva” ya que ellos consideran que la estrella contribuyó a eyectar materia de una erupción solar conocida como "prominencia".

 

        Hacia el año 1908, el astrónomo alemán Friedrich Nolke (1877-1947), puso en contra de esta teoría, argumentos particularmente contundentes. Algunos de ellos fueron:

  1. Las interacciones estelares son demasiado raras para explicar el gran número de nebulosas espirales que se observan.

  2. Para poder extraer materia de una prominencia solar, la estrella debería estar a una distancia tal del Sol, que haría que por efecto de marea, los lóbulos a ambos lados serían muy asimétricos. En contraste, las nebulosas espirales son muy simétricas.

  3. Si la parte interna de los espirales se corresponde a Mercurio y la parte exterior a Neptuno, entonces debido al muy diferente período orbital de los planetas, los espirales se distorsionarían rápidamente y la probabilidad de observarlos tal como se encuentran actualmente sería sumamente pequeña.

  4. Aunque la estrella haya pasado lo suficientemente cercana al Sol para producir la eyección de materia, no se explica los 7° de inclinación del eje de giro solar.   

        Los debates sobre la validez del modelo de Chamberlin-Moulton cesaron después de 1914, cuando quedó debidamente demostrado la verdadera naturaleza de las "nebulosas espirales".