Hipótesis Nebular de Kant-Laplace          

Veinte años después de Emanuel Swedenborg, la primera teoría moderna sobre el origen del Sistema Solar fue expuesta por el filósofo alemán Immanuel Kant (1724-1804), quien en 1754 expuso en su libro “Allgemeine Naturgeschichte und Theorie des Himmels” (Historia Universal de la Naturaleza y Teoría del Cielo), que nuestro Sistema Solar surgió de una nebulosa protosolar que se fue condensando. Los pequeños grumos fueron adquiriendo rotación y se fueron asociando para constituir conglomerados de materia, que posteriormente vendrían a ser los planetas.

 

La hipótesis de Kant no puede explicar dos aspectos muy importantes en nuestro Sistema Solar:

a)    El proceso de aglomeración que pasaría a constituir los planetas, haría que los mismos girasen en sentido retrógrado, por efecto de la fuerza gravitatoria.

b)    No explica como una nebulosa con gases y polvo en estado caótico, adquiere movimiento de rotación.

 

A los pocos años, el filósofo francés Pierre Simon de Laplace (1749-1827) escribió en 1796, en su libro “Exposition du Sistema du Monde” que nuestro Sistema Solar surgió a partir de una nebulosa primitiva de naturaleza incandescente con una condensación central y rodeada por una atmósfera extensa y muy tenue. Por efecto de la fuerza centrífuga, de la misma se desprendieron cantidades de materia que constituyeron anillos de equilibrio inestable, los cuales se fragmentaron y posteriormente se condensando en torno a puntos, para constituir los planetas.

 

La hipótesis de Laplace adolece de las mismas deficiencias de Kant, pero explica muy bien otros aspectos. Entre sus deficiencias se encuentra:

a)    No explica el mecanismo de condensación de los planetas. Cada anillo al separarse, continuaría girando en torno al astro central.

b)    No explica el mecanismo de disgregación de la nebulosa en anillos concéntricos, que posteriormente constituirían los planetas.

c)     Esta teoría no respecta el principio de conservación del momento angular.

d)    La teoría no puede explicar la distribución del momento angular en el Sistema Solar. 

 

Entre sus aciertos:

a)      La gran correspondencia de los planos de las órbitas de los planetas con el plano ecuatorial del Sol.

b)      La pequeña excentricidad que poseen cada una de las órbitas de los planetas, siendo prácticamente circunferencias.

c)       Las diferencias entre los planetas terrestres y gaseosos.

 

La hipótesis de Kant-Laplace fue aceptada de manera general sin casi ningún tipo de discusión hasta que en 1859, James Clerk Maxwell (1831-1879), al analizar los anillos de Saturno, llegó a la conclusión de que un anillo constituido por gas y polvo sólo podría condensarse en una acumulación de pequeñas partículas y nunca podría formar un cuerpo sólido, debido a que las fuerzas gravitatorias fragmentarían el anillo antes de que se materializara su condensación.

 

En 1889, el astrónomo francés Herve Faye (1814-1902) retoca la hipótesis de Kant-Laplace para explicar la diferencia en el sentido de giro de los planetas.

 

Supone Faye una masa esférica nebulosa que posee movimiento de rotación como un todo. Posteriormente, por efecto de la condensación, las regiones más exteriores formaron anillos que se fueron quedando rezagados con respecto a la rotación de la condensación central. Los planetas más interiores, adquirieron su rotación en el mismo sentido de su movimiento de traslación.

 

La mejora de Faye, tampoco explica los diferentes ángulos de inclinación de los ejes de giro de los planetas.