Hipótesis Cosmoquímica de Urey
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En 1952, el químico estadounidense Harold Clayton Urey (1893-1981), famoso por el descubrimiento del deuterio en 1931, expone en su libro “The planets” su hipótesis de la Cosmoquímica (cosmochemistry). Conjuntamente con sus colaboradores elaboró una tabla de abundancias cósmicas, partiendo de los análisis mineralógicos y químicos de los meteoritos recolectados.
En su hipótesis, Urey y sus colaboradores, no se preocuparon de explicar las regularidades observadas en el Sistema Solar, sino más bien en determinar las condiciones que debían imperar para que se formasen los meteoritos, único espécimen extraterrestre estudiado.
En su estudio, el equipo llegó a la conclusión que la fuente de calor más importante en la evolución del Sistema Solar puede haber sido el Al26, un isótopo radioactivo del aluminio, que se debe haber producido mediante un gran consumo energético en la nebulosa solar primitiva.
Urey formuló una hipótesis en donde el Sol debió formarse por condensación de la materia interestelar de una inmensa nebulosa. Algunas zonas de la misma se tornaron inestables desde el punto de vista gravitatorio y pasaron a constituir los protoplanetas. Procesos de fragmentación y asociación posterior dieron luz a los planetas.
La hipótesis de Urey es susceptible a muchas críticas, pero posee la premisa que las teorías cosmológicas no tienen que limitarse a las regularidades observadas en el Sistema Solar, sino también al análisis de su historia física y química.