Un misterio químico en el laboratorio de Tycho Brahe        

Por: Elizabeth Howell.

31 de julio de 2024

 

Retrato del astrónomo danés Tycho Brahe, de alrededor de 1590, superpuesto a uno de sus diagramas del cielo y los objetos del Sistema Solar. Crédito de la imagen: Izquierda: adoc-photos/Corbis vía Getty Images Derecha: Universal History Archive / Universal Images Group vía Getty Images.

 

Un misterio químico acecha en el laboratorio de Tycho Brahe, uno de los astrónomos más famosos de todos los tiempos. Tycho Brahe (1546-1603) fue un pionero danés entusiasta de los instrumentos astronómicos en las décadas anteriores al uso del telescopio para observar el cielo. Aparte de eso y del gran descubrimiento de una supernova, Brahe también experimentó con la alquimia, que era una práctica común durante esta época.

 

Brahe intentó fabricar medicinas alquímicas mientras otros científicos intentaban, sin éxito, transformar elementos básicos en oro. Nuevos análisis de una serie de fragmentos de cerámica y vidrio excavados en el laboratorio de Brahe, entre 1988 y 1990, revelaron los populares ingredientes alquímicos del oro y el mercurio. El estudio también encontró elementos comunes de níquel, cobre y zinc. La gran sorpresa, sin embargo, fue el descubrimiento del tungsteno, el raro metal fue aislado por primera vez por el químico sueco Carl Wilhelm Scheele en 1781, casi dos siglos después de la muerte de Brahe, según la Universidad del Sur de Dinamarca.

 

En la Edad Media y el Renacimiento, los alquimistas eran notoriamente reservados y no compartían sus conocimientos con los demás. El danés Tycho Brahe no fue una excepción; en consecuencia, no sabemos exactamente qué hacía en el laboratorio alquímico ubicado debajo de su residencia y observatorio, Uraniborg, en la isla de Ven. Sólo han sobrevivido algunas de sus recetas alquímicas y hoy quedan muy pocos restos de su laboratorio. Uraniborg fue demolido tras su muerte en 1601 y los materiales de construcción se esparcieron para su reutilización.

 

En los fragmentos analizados por expertos de la Universidad del Sur de Dinamarca, cuatro de ellos de vidrio y uno de cerámica, fueron hallados niveles enriquecidos de oligoelementos, mientras que en el fragmento de vidrio no se observaron enriquecimientos específicos. “Lo más intrigante son los elementos encontrados en concentraciones más altas de lo esperado, lo que indica enriquecimiento y proporciona información sobre las sustancias utilizadas en el laboratorio alquímico de Tycho Brahe”, dijo Kaare Lund Rasmussen, autor del estudio.

 

Los elementos enriquecidos son níquel, cobre, zinc, estaño, antimonio, tungsteno, oro, mercurio y plomo, y se han encontrado en el interior o el exterior de los fragmentos. La mayoría de ellos no resultan sorprendentes en el laboratorio de un alquimista. El oro y el mercurio eran, al menos entre las altas esferas de la sociedad, conocidos y utilizados contra una amplia gama de enfermedades. “Pero el tungsteno es un material muy misterioso. En aquella época ni siquiera se había descrito, así que ¿qué podemos deducir de su presencia en un fragmento del taller de alquimia de Tycho Brahe?”, pregunta Kaare Lund Rasmussen.

 

No está claro si el tungsteno fue un acto deliberado de la química de Brahe, ya en esa época se conocían indicios de su existencia. Es ligeramente posible que Brahe lo supiera: a principios del siglo XVI, Georgius Agricola (1494-1555), un médico y alquimista alemán, encontró una rareza, que ahora sabemos que es tungsteno, en mineral de estaño del estado alemán de Sajonia (en aquel entonces, Sajonia era un territorio del Sacro Imperio Romano Germánico, cuyas vastas posesiones incluían la Dinamarca de Brahe y la ubicación de Agricola en la actual Alemania).

 

Rasmussen recalca que no se puede decir con certeza si Brahe pretendía utilizar tungsteno. “No es algo que sepamos ni que podamos afirmar basándonos en los análisis que he realizado. Es simplemente una posible explicación teórica de por qué encontramos tungsteno en las muestras”. Cabe resaltar que la alquimia de Brahe, era de naturaleza medicinal, pretendía abordar enfermedades como la peste, sífilis, lepra, fiebre, dolores de estómago, entre otras.

 

En aquella época, las recetas se consideraban información protegida y es posible que solo unas pocas personas (como su mecenas y patrocinador, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Rodolfo II) recibieran las recetas que Brahe creó. Los investigadores sugirieron que la "medicina contra la peste" de Brahe, o triaca (una mezcla de medicamentos), podría haber tenido hasta 60 ingredientes, incluidas sustancias como opio, hierro, carne de serpiente y sulfatos de cobre, además de varias hierbas y aceites.

 

Puede parecer extraño que Tycho Brahe se dedicara tanto a la astronomía como a la alquimia, pero cuando se entiende su cosmovisión, tiene sentido. “Creía que existían conexiones obvias entre los cuerpos celestes, las sustancias terrestres y los órganos del cuerpo. Así, el Sol, el oro y el corazón estaban conectados, y lo mismo se aplicaba a la Luna, la plata y el cerebro; Júpiter, el estaño y el hígado; Venus, el cobre y los riñones; Saturno, el plomo y el bazo; Marte, el hierro y la vesícula biliar; y Mercurio, el mercurio y los pulmones. Los minerales y las piedras preciosas también podían estar vinculados a este sistema, por ejemplo, las esmeraldas pertenecían a Mercurio”, explicó Poul Grinder-Hansen, coautor del estudio.

 

Kaare Lund Rasmussen ya había analizado en el pasado, el pelo y los huesos de Tycho Brahe y había encontrado, entre otros elementos, oro. Esto podría indicar que el propio Tycho Brahe había experimentado consigo mismo y tomado medicamentos que contenían oro potable, validando de alguna manera la naturaleza de las mezclas alquímicas que luego el mismo Brahe destinaria como medicina.

 

Fuente:

https://www.space.com/astronomer-tycho-brahe-lab-tungsten-mystery