Miranda, satélite de Urano, podría tener un océano bajo su superficie congelada
Por: Jeremy Rehm, JHUAPL.
29 de octubre de 2024

Miranda, la luna helada de Urano, captada por la sonda espacial Voyager 2 de la NASA el 24 de enero de 1986. Crédito de la imagen: NASA/Jet Propulsion Laboratory-Caltech.
Un nuevo estudio sugiere que la luna de Urano, Miranda, puede albergar un océano de agua debajo de su superficie, un hallazgo que desafiaría muchas suposiciones sobre la historia y composición de la luna y podría colocarla en la compañía de los pocos mundos selectos en nuestro Sistema Solar con entornos potencialmente sustentables para la vida. “Encontrar evidencia de un océano dentro de un objeto pequeño como Miranda es increíblemente sorprendente”, dijo Tom Nordheim, científico planetario del Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins (JHUAPL).
Entre las lunas del Sistema Solar, Miranda destaca. Las pocas imágenes que capturó la Voyager 2 en 1986 muestran que el hemisferio sur de Miranda (la única parte que hemos visto) es una mezcolanza al estilo “Frankenstein” de terreno acanalado dividido en cuatro partes por escarpados acantilados y zonas llenas de cráteres, como cuadrados en una colcha. La mayoría de los investigadores sospechan que estas extrañas estructuras son el resultado de las fuerzas de marea y el calentamiento en el interior de la luna.
La investigación liderada por Nordheim, se propuso explicar la enigmática geología de Miranda mediante ingeniería inversa de las características de la superficie, trabajando hacia atrás para descubrir cuál debe haber sido la estructura interior de la luna para dar forma a la geología de la luna en respuesta a la fuerza de las mareas.
Después de mapear primero las diversas características de la superficie, como grietas, crestas y las coronas trapezoidales únicas de Miranda, el equipo desarrolló un modelo de computadora para probar varias estructuras posibles del interior de la luna, haciendo coincidir los patrones de estrés predichos con la geología real de la superficie.
La configuración que produjo la mejor coincidencia entre los patrones de estrés previstos y las características superficiales observadas requirió la existencia de un vasto océano debajo de la superficie helada de Miranda hace unos 100 a 500 millones de años. Este océano subterráneo tenía al menos 100 kilómetros de profundidad, según el estudio, y estaba oculto debajo de una corteza helada de no más de 30 kilómetros de espesor.
Los investigadores creen que la clave para la creación de ese océano fueron las fuerzas de marea entre Miranda y las lunas cercanas. Estos tirones gravitacionales regulares pueden verse amplificados por resonancias orbitales, una configuración en la que el período de cada luna alrededor de un planeta es un entero exacto de los períodos de las otras. Estas configuraciones orbitales y las fuerzas de marea resultantes deforman las lunas como si fueran pelotas de goma, lo que genera fricción y calor que mantienen calientes sus interiores.
Esto también crea tensiones que agrietan la superficie, creando un rico tapiz de características geológicas. Las simulaciones numéricas han sugerido que Miranda y sus lunas vecinas probablemente tuvieron esa resonancia en el pasado, lo que ofrece un mecanismo potencial que podría haber calentado el interior de Miranda para producir y mantener un océano subterráneo. No se había previsto que Miranda tuviera un océano, debido a su pequeño tamaño y su antigüedad, los científicos pensaron que probablemente sería una bola de hielo congelada.
En algún momento, el ballet orbital de las lunas se desincroniza, lo que ralentiza el proceso de calentamiento y hace que el interior de la luna empiece a enfriarse y solidificarse. Pero el equipo no cree que el interior de Miranda se haya congelado por completo todavía. Si el océano se hubiera congelado por completo, explicó Nordheim, se habría expandido y habría provocado ciertas grietas reveladoras en la superficie, que no existen.
Fuente:
https://phys.org/news/2024-10-uranus-moon-miranda-ocean-beneath.html