No hay certeza de una futura colisión entre la Vía Láctea y Andrómeda
Por: Ruby Wright, Alexander Rawlings, The Conversation.
07 de junio de 2025

Imagen de la galaxia de Andrómeda, que incluye datos de la misión Herschel de la ESA, complementados con datos del observatorio retirado Planck y de dos misiones retiradas de la NASA: IRAS) y COBE. Crédito de la imagen: ESA/NASA/JPL-Caltech/GBT/WSRT/IRAM/C. Clark (STScI).
Durante años, los astrónomos han predicho un destino dramático para nuestra galaxia: una “colisión frontal” con Andrómeda, nuestra gran vecina galáctica más cercana. Esta fusión, prevista para dentro de unos 5 mil millones de años, se ha convertido en un tema recurrente en documentales, libros de texto y publicaciones de divulgación científica sobre Astronomía. Pero en nuestro nuevo estudio publicado en Nature Astronomy, dirigido por Till Sawala de la Universidad de Helsinki, encontramos que el futuro de la Vía Láctea podría no ser tan cierto como se suponía anteriormente.
Al tener en cuenta cuidadosamente las incertidumbres en las mediciones existentes e incluyendo la influencia gravitacional de otras galaxias cercanas, descubrimos que solo hay un 50 % de posibilidades de que la Vía Láctea y Andrómeda se fusionen en los próximos 10 mil millones de años. La idea de que la Vía Láctea y Andrómeda están en curso de colisión se remonta a más de un siglo; los astrónomos descubrieron que Andrómeda se acerca a nosotros midiendo su velocidad radial (su movimiento a lo largo de nuestra línea de visión) mediante un ligero cambio en el color de su luz llamado desplazamiento Doppler.
Pero las galaxias también se desplazan lateralmente por el cielo, un movimiento conocido como movimiento propio o velocidad transversal. Este movimiento lateral es increíblemente difícil de detectar, especialmente en galaxias a millones de años luz de distancia. Estudios anteriores a menudo asumían que el movimiento transversal de Andrómeda era pequeño, lo que hacía que una futura colisión frontal pareciera casi segura.
Con datos del Telescopio Espacial Hubble y la misión Gaia, se simularon miles de trayectorias posibles para las trayectorias de la Vía Láctea y Andrómeda, variando ligeramente las condiciones iniciales asumidas (cosas como la velocidad y la posición de las dos galaxias) cada vez. Los investigadores destacan que al partir de las mismas suposiciones de los estudios anteriores, obtuvimos los mismos resultados. Sin embargo, también pudimos explorar un abanico más amplio de posibilidades.
Este abanico incluye la influencia gravitacional de galaxias vecinas, en el caso de la Vía Láctea: la Gran Nube de Magallanes; mientras que para Andrómeda, se estudió de cerca la influencia ejercida por la Galaxia del Triángulo (M33). Estas galaxias compañeras ejercen atracciones gravitacionales que modifican los movimientos de sus anfitrionas. M33 empuja ligeramente a Andrómeda hacia la Vía Láctea, lo que aumenta la probabilidad de una fusión. Mientras tanto, la Gran Nube de Magallanes desvía el movimiento de la Vía Láctea, alejándolo de Andrómeda, lo que reduce la probabilidad de una colisión.
Teniendo todo esto en cuenta, los investigadores detallan que en aproximadamente la mitad de los escenarios simulados, la Vía Láctea y Andrómeda no se fusionarán en absoluto en los próximos 10 mil millones de años. La mayor incertidumbre restante es la velocidad transversal de Andrómeda. Incluso pequeños cambios en este movimiento lateral pueden marcar la diferencia entre una fusión y un cuasi accidente. Futuras mediciones ayudarán a refinar este valor y nos acercarán a una respuesta más clara. Aún no tenemos una respuesta definitiva sobre el futuro de nuestra galaxia. Pero explorar estas posibilidades demuestra cuánto seguimos aprendiendo sobre el Universo, incluso cerca de nosotros.
Fuente:
https://phys.org/news/2025-06-astronomers-thought-milky-doomed-andromeda.html