Aspecto exterior de la Luna         

       

        Desde la antigüedad, llamó poderosamente la atención las zonas claras y oscuras que se observaban en la faz de la Luna. Uno de los primeros filósofos griegos que reparó en esto, fue Anaxágoras de Clazomenae (500-428 aC). Él razonó que la Luna era como una especie de espejo y en ella se reflejaban los mares y las tierras que habían en la Tierra. Los mares eran las zonas oscuras y las tierras eran las zonas brillantes.

El hemisferio cercano de la Luna. 27 de diciembre de 2020. Crédito: Daniel Ortiz. Barquisimeto. Estado Lara. Venezuela.  

   

        Los grandes filósofos de la antigüedad se preocuparon más por los movimientos y la posición de la Luna, que por su aspecto. En esa línea se encuentran Tales, Eudoxo, Hiparco, Ptolomeo y una pléyade de figuras, de las cuales se hablará en su momento.

 

        Pero el aspecto de la Luna fue abordado por pocos de ellos, y en el imaginario de los pueblos de la antigüedad se consolidó la idea de tierra y mares en ella.

 

        Esta situación cambia con el advenimiento del telescopio. El inglés Thomas Harriot (1560-1675) es a quien se atribuye la realización del primer mapa de la Luna en tiempos modernos. El 26 de julio de 1609, 4 meses antes que Galileo Galilei (1564-1642), es quien realiza su primer mapa telescópico.

Mapa de la Luna de Thomas Harriot (1610).  

             La poca potencia del telescopio de Harriot (6 aumentos o 6X) le hizo caer en imprecisiones y debido a que no publicó sus observaciones (Galileo si las publicó en su famoso libro El Mensajero Estelar) condujo a que varias personas lo culpasen de plagio. Pero la diferencia de enfoque en la concepción de los mapas (Harriot usó el concepto cartográfico, mientras que Galileo el topográfico) terminó por zanjar la disputa y asignarle a Harriot la prevalencia de ser el primer observador telescópico de la Luna.

 

        En cambio, los mapas de Galileo Galilei, comenzados a realizar a partir del 30 de noviembre de 1609, abundan en detalles sobre la superficie de nuestro satélite natural.

 

  

Mapas de la Luna de Galileo. A la izquierda en sus notas, a la derecha, los publicados en El Mensajero Estelar.

        El telescopio usado para las primeras observaciones de la Luna por parte de Galileo tenía 8 aumentos (8X), pero la gran habilidad artesana del sabio y su inmensa curiosidad científica lo condujo a confeccionar telescopios de hasta 33 aumentos, con los que se dedicó a observar el firmamento y comenzar a cambiar la visión de nuestro Universo.

 

        Es Galileo el primero en poner en duda la certeza de la existencia de "mares" en la Luna. Aunque en sus libros describe los contornos de los mismos, también se interroga sobre la presencia de cráteres en medio de ellos. En sus anotaciones, a los mares los denomina "manchas", y ante la creencia de la superficie inmaculada de la Luna, Galileo concluye que es una superficie "...llena de desigualdades, con huecos y protuberancias" similar a la Tierra.   

 

        Los próximos años traen, con la mejora de los telescopios, la confección de mejores mapas lunares. Nosotros reseñaremos solo algunos de ellos, los cuales nos parecen los más resaltantes a la fecha.

 

Mapa lunar de Michael Van Langren (1645).

  

        El primer mapa en donde se hace un extraordinario esfuerzo por dar una selenografía completa del hemisferio cercano de la Luna se debe a Michael van Langren (1598-1675), un astrónomo y cartógrafo neerlandés al servicio del trono de España, quien bautiza los accidentes observables más resaltantes. Sin embargo, ninguno de los nombres aportados por Langren perduró en el tiempo, y los mismos fueron desechados rápidamente.

 

Mapa de Johannes Hevelius (1647).

 

        En 1647 se publica el mapa lunar del cartógrafo polaco Johannes Hevelius (1611-1687), el cual no posee ninguna referencia a la toponimia lunar, pero señala un fenómeno conocido con el nombre de libración, que permite visualizar un 8% más de la superficie de la Luna, producto de las diferencias orbitales entre nuestro satélite y la Tierra y el cambio de perspectiva con que la vemos desde nuestro planeta. A Johannes Hevelius se le debe el descubrimiento de la libración en longitud de la Luna.

 

Mapa lunar de Giovanni Battista Ricciolli (1651).

 

        En 1651 se publica el mapa lunar del astrónomo y sacerdote jesuita italiano Giovanni Battista Ricciolli (1598-1671). Con una gran cantidad de nuevos detalles de la superficie lunar, Ricciolli tiene el crédito de haber bautizado con nombres propios los grandes accidentes en su superficie, nomenclatura que permanece hasta la actualidad. Los grandes mares recibieron sus nombres en su trabajo: Mar de la Tranquilidad, Mar de las Crisis, Mar del Frío, Mar de las Nubes, Mar de los Néctares, Mar de los Humores, Océano de las Tormentas... Así como los grandes cráteres: Copérnico, Platón, Kepler, Galileo, Tycho, Arquímedes, Aristarco, Aristóteles, Eudoxio... En este minucioso trabajo de cartografía lunar fue ayudado por otro astrónomo jesuita notable, Francesco Grimaldi (1618-1663).

 

A la izquierda, el hemisferio cercano (también llamado visible) de la Luna. A la derecha, el hemisferio lejano.

 

        Hasta el año 1959 (03 de octubre), el hemisferio lejano (o la cara oculta) de la Luna, permaneció invisible a nuestra vista debido a la rotación capturada (sincrónica) que posee nuestro satélite. En esa fecha la sonda soviética Luna 3 transmitió las primeras imágenes de ese hemisferio, y la humanidad contempló un panorama totalmente distinto: la cara oculta de la Luna se encuentra tachonada de cráteres y no posee las grandes llanuras basálticas que caracterizan la cara visible.

 

        Las características visibles predominantes en el lado cercano de la Luna son:

 

        • Terrae (Tierras altas o Continentes).

        • Maria (Mares o llanuras).

        • Cráteres.

 

        Las terrae ocupan aproximadamente el 60%, mientras los maria, el 40%. Los cráteres se encuentran diseminados en las dos zonas. En las terrae se encuentran las cordilleras, las cuales fueron bautizadas con nombres de cadenas montañosas existentes en la Tierra (faltaron Los Andes, que para la fecha cuando Ricciolli realizó el bautizo, no se había vislumbrado su enorme extensión).

 

        El punto más alto en la superficie de la Luna (Selenean Summit) se encuentra en el borde del cráter Engel'gardt. El mismo alcanza una altura de 10.786 metros sobre el nivel medio de la Luna (datos sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, 2010).

 

        Las cordilleras más importantes son:

 

        • Montes Cordillera (3.025 km de largo).

        • Montes Haemus - Balcanes (560 km).

        • Montes Cáucaso (443 km).

        • Montes Apeninos (401 km).

        • Montes Cárpatos (361 km).       

 

 

        Los maria (o mares) llanuras basálticas de la Luna, con un alto contenido de Silicio, hierro, magnesio y titanio, son producto de las erupciones provocadas por los grandes impactos de meteoroides contra la superficie de la Luna que posteriormente se rellenaron de magma proveniente del manto lunar. Como el basalto es más denso que el regolito, que constituye las zonas claras de la superficie lunar, la inmensa mayoría de los mares se encuentran en el hemisferio cercano, ya que la gravedad de la Tierra atrae el hemisferio más denso.

 

 

        Los científicos han determinado que la fase de formación de los mares lunares ocurrió hace unos 4.200 - 4.000 millones de años, y la fase de relleno de los mismos con lava basáltica proveniente del manto lunar, fue entre los 4.000 y 3.800 millones de años. Para este momento, la corteza de la Luna no se encontraba totalmente diferenciada (no se había consolidado como tal) y la misma se encontraba expuesta a un intenso bombardeo meteórico. 

 

       

        Los mares más importantes son (listados en orden de extensión):

 

Oceanus Procellarum Océano de las Tormentas 2.568 km.
Mare Frigoris Mar del Frío 1.596 km.
Mare Imbrium Mar de la Lluvia 1.123 km.
Mare Fœcunditatis Mar de la Fecundidad 909 km.
Mare Tranquillitatis Mar de la Tranquilidad 873 km.
Mare Nubium Mar de las Nubes 715 km.
Mare Serenitatis Mar de la Serenidad 707 km.
Mare Australe Mar Austral 603 km.
Mare Insularum Mar de las Islas 513 km.
Mare Crisium Mar de la Crisis 418 km.
Mare Humorum Mar de la Humedad 389 km.
Mare Cognitum Mar Conocido 376 km.
Mare Nectaris Mar de los Néctares 333 km.
Mare Vaporum Mar de los Vapores 245 km.

              

 

        En el lado no visible de la Luna, se disponen solo tres grandes mares:

 

 

Mare Orientale Mar Oriental 327 km.
Mare Ingenii Mar del Ingenio 318 km.
Mare Moscoviense Mar de Moscú 277 km.

 

       

        La Unión Astronómica Internacional, IAU, desde el año 1919 ha reconocido 9.137 cráteres en la superficie del lado cercano de la Luna. De este gran total, 46 cráteres se encuentran en el rango de 200-500 km de diámetro (166 poseen diámetros superiores a los 100 km). Los astrónomos planetarios que estudian nuestro satélite natural han establecido cinco grandes criterios para definir la edad de los cráteres en la Luna. Estos criterios son:

 

        • Brillo de los rayos que proyecta.

        • Nitidez del borde y terraza.

        • Textura del borde.

        • Paredes del borde.

        • Superposición de otros cráteres.

 

        Evaluando las características de los cráteres lunares, y apoyándose en el estudio topográfico realizado desde orbitadores, los científicos han definido cinco grandes períodos en la formación de los cráteres de impacto en la Luna:

 

        • Prenectario         - con cráteres con edades > 3,92 Ga (Giga años o mil millones de años) - cráteres de gran tamaño.

        • Nectario             - cráteres con edad entre 3,92 y 3,85 Ga    - 11.050 cráteres.

        • Ímbrico             - cráteres con edad entre 3,85 y 3,2 Ga        - 1.431 cráteres.

        • Erastoténico     - cráteres con edad entre 3,2 y 1,1 Ga            - 850 cráteres.

        • Copernicano     - cráteres con edad menor de 1,1 Ga                - 4.212 cráteres.

 

 

        Los cráteres (o formaciones circulares) de mayor tamaño son:

 

Bailly 301-303 km.
Clavio 225-231 km.
Schickard 212-227 km.
Humboldt 199-207 km.
Janssen 191-201 km.
Petavio 177-184 km.
Magino 156-164 km.
Longomontano 146 km
Vendelino 141 km.
Langreno 132 km.
Albatenio 131 km.
Stöfler 130 km.
Moreto 114 km.
Russell 103 km.
Platón 101 km.
Pitato 98-101 km.
Teófilo 99 km.
Fra Mauro 97 km.
Copérnico 96 km.
Aristóteles 88 km.
Piccolomini 88 km.
Tycho 85 km.
Wargentin 85 km.
Metio 84 km.
Rheita 71 km.
Stadio 68-70 km.
Thebit 55 km.
Seleuco 45 km.
Plinio 41 km.
Aristarco 40 km.

 

 

        En el año 2018 (26 de noviembre) el astrónomo estadounidense Stuart J. Robbins confeccionó una extensa base de datos de los cráteres de impacto en la Luna. En la misma registró 2.033.574 cráteres, entre los cuales 1.296.879 tienen tamaño mayores o iguales de 1 km (D≥1 km). En este gran total ~83.000 cráteres poseen diámetros mayores o iguales a 5 km. (D≥5 km) y 6.972 tienen D≥20 km.            

 

        En el año 2020 (22 de diciembre) un equipo internacional de astrónomos liderados por China, Italia e Islandia, haciendo uso de un programa de aprendizaje automático (inteligencia artificial) realizaron una contabilización de cráteres en la Luna. Para ello hicieron uso de las cámaras en las sondas espaciales Chang'E1 (CE-1) y Chang'E2 (CE-2) con resoluciones de 120 metros (CE-1) y 50 metros (CE-2). En total contabilizaron 117.240 cráteres con diámetros superiores a 1 km, en donde se encuentran 18.996 cráteres con tamaño superior o igual a 8 km. (D≥8 km).

 

 

        Un mapa telescópico de la cara visible (o cercana) de la Luna lo puedes ver, haciendo click en el enlace...

 

 

        La sonda Lunar Reconnaissance Orbiter, LRO, con su poderosa cámara LROC, ha producido un mapa fotográfico de la Luna con extraordinario detalle, al cual puedes acceder visitando el siguiente enlace:

 

        http://target.lroc.asu.edu/q3/