Estructura y composición de la atmósfera         

 

        La atmósfera de la Tierra posee una profundidad de unos 1.000 Km y su masa se estima en 5,1 x 1021 gramos. Se encuentra estratificada en cinco grandes partes:

 

·        Troposfera.

·        Estratosfera.

·        Mesosfera.

·        Termosfera (o Ionosfera).

·        Exosfera.

 

        Los gases componentes de la atmósfera se encuentran bien mezclados por debajo de los 90 kilómetros. Entre los 90 y 700 Kilómetros, encontramos una atmósfera de composición variable. Por encima de los 700 kilómetros, su composición es enrarecida y constituida fundamentalmente por Helio e Hidrógeno.

 

 

        La Troposfera (del griego tropos, vuelta, regreso), es la parte más cercana a la superficie de la Tierra y el sitio donde se desencadenan los fenómenos meteorológicos. Posee un espesor promedio de unos 11 Km. Las temperaturas promedio varían entre 27 ºC (300 ºK) a nivel de la superficie a unos -73 ºC (200 ºK) hacia su parte superior.

 

 

        La Estratosfera (del latín stratum, estrato, manta) se encuentra entre los 11 a 55 Km de altitud. Compuesta fundamentalmente por un aire fino sin nubes, es la encargada de frenar los peligrosos rayos cósmicos y en ella se consumen la mayoría de los meteoros. En ella la temperatura sube hasta los 0 ºC (273 ºK).

 

 

        La zona situada entre la Troposfera y Estratosfera en donde se produce la mínima temperatura, se denomina Tropopausa.

 

 

        La Mesosfera (del griego meso, medio) se extiende entre los 55 hasta los 90 Km. En ella la temperatura vuelve a bajar hasta los -85 ºC (188 ºK).

 

 

        La Termosfera o Ionosfera abarca desde los 90 Km hasta los 400 Km. se denomina de esta manera ya que en ella la temperatura alcanza los 926 ºC (1.200 ºK).

 

 

        La última capa de la atmósfera se denomina Exosfera y la temperatura en ella se mantiene similar a la Ionosfera.

 

Perfil de la atmósfera de la Tierra.

 

 

        Cerca de la parte superior de la estratosfera hay una capa de ozono (O3), una forma pesada de oxígeno con tres átomos por molécula en lugar de los dos habituales. Debido a que el ozono es un buen absorbente de luz ultravioleta, protege la superficie de la peligrosa radiación ultravioleta del Sol, lo que hace posible que exista vida en la Tierra. La ruptura del ozono agrega calor a la estratosfera, invirtiendo la tendencia a la disminución de la temperatura en la troposfera. Dado que el ozono es esencial para nuestra supervivencia, reaccionamos con una preocupación justificada ante la evidencia que quedó clara en la década de 1980 de que las actividades humanas estaban destruyendo el ozono atmosférico. Por acuerdo internacional, se ha eliminado gradualmente la producción de productos químicos industriales que causan el agotamiento del ozono, llamados clorofluorocarbonos o CFC. Como resultado, la pérdida de ozono se ha detenido y el "agujero de ozono" sobre la Antártida se está reduciendo gradualmente.

 

 

Evolución del agujero en la capa de ozono en el hemisferio sur de la Tierra. Crédito: NOAA.

 

       

        Los componentes fundamentales de la atmósfera de la Tierra son Nitrógeno (75,53%), Oxigeno (23,14%), Argón (1,28%). El resto (0,05%) se lo distribuyen vapor de agua, anhídrido carbónico, Neón, Kriptón, Xenón, Metano, Helio, Ozono, Hidrógeno, Oxido Nitroso y trazas de Radón.