A  S  T  R  O  B  I  O  G  R  A  F  I  A  S 


 

Baltasar de los Reyes Marrero

(06 de enero de 1752, Caracas, Venezuela - 31 de mayo de 1809, Caracas, Venezuela)  

 

 

 

Por David Oviedo

Asociación Larense de Astronomía, ALDA

 

 

Baltasar de los Reyes Marrero, es conocido históricamente por ser un pionero de la enseñanza de la Ciencia y precursor de la filosofía racionalista en la Universidad de Caracas, fue un destacado sacerdote, catedrático e introductor de la filosofía en Venezuela. La obra pionera de Baltasar de los Reyes Marrero puede ser considerada como el más importante precedente de la fundación de los estudios de mecánica clásica en Venezuela.

 

Baltasar de los Reyes, nació durante la festividad del santoral católico de los Reyes Magos, el 06 de enero de 1752, en la parroquia de La Candelaria de la ciudad de Caracas, para la época en el territorio colonial de la Provincia de Venezuela; naciendo en el seno de una familia acomodada de origen canario, conformada por el tinerfeño Domingo Marrero y la caraqueña Catalina de la Cruz Izquierdo.

 

Desde muy temprana edad, ingresó en el seminario de Santa Rosa de Lima como colegial porcionista y emprendió el tradicional aprendizaje de Latín. Posteriormente asistió a la Real y Pontificia Universidad de Caracas, donde se tituló como bachiller en 1769, después obtuvo el título de maestro en filosofía en 1773 y egresó como doctor en Sagrada Teología al siguiente año. Sus estudios son completados en 1776, cuando obtiene el Bachillerato en Cánones (título histórico de derecho canónico).

 

En su formación académica, también acude a la Cátedra Prima de Medicina en 1775, dirigida por el médico español de origen mallorquín Lorenzo Campins y Ballester (1726-1785), catedrático en propiedad y a la sazón protomédico interino de la provincia de Venezuela y de la ciudad de Caracas. Tras sus estudios, oposita a varias cátedras de la universidad y finalmente se desempeña al frente de la Cátedra de Elocuencia y la Cátedra de Latinidad de Menores.

 

En paralelo a sus actividades de orden académico, fue ordenado en 1779 por el Obispo Mariano Martí como presbítero en la Capilla del Palacio Episcopal de la Ciudad de Barquisimeto. Para 1784, es designado Maestro de Ceremonias del Cabildo Catedral y también asume en 1787 como vicesecretario de la Universidad.

 

Hacia inicios de 1788, asume la Cátedra de Filosofía de Seglares (dirigida a alumnos que no eran clérigos o consagrados) y bajo su regencia rompe con el monopolio de enseñanza tradicional aristotélica-tomista y se dedica a complementar su enseñanza con la obra de los principios físico-matemáticos de Newton, las leyes de Kepler, el sistema copernicano, las teorías químicas de Georg Stahl y Antoine Lavoiser, así como las opiniones científicas de Benjamín Franklin y Alessandro Volta, acerca de los principios básicos de la electricidad.

 

En el campo propiamente filosófico, alentó a los alumnos de su cátedra al estudio de las doctrinas de Locke, Condillac, Leibniz, Spinoza, Feijoo y Jovellanos. En el marco de ese esfuerzo de enseñanza reformista, introdujo como parte de los estudios de filosofía, el desarrollo de nociones de aritmética, álgebra y geometría por considerarlas indispensables para que los estudiantes pudieran contar con los fundamentos básicos para la comprensión de la Física y la Teología.

 

En gran medida, estas enseñanzas pueden considerarse revolucionarias en términos académicos, ya que desafiaban las visiones impuestas por el propio profesorado y el contexto de época de la universidad. Así, las modernas enseñanzas de Marrero despertaron una seria preocupación y múltiples sospechas en la sociedad colonial caraqueña; en 1789 se vio envuelto en una querella impulsada por representantes y estudiantes, que se produjo a partir de la expulsión de José Cayetano Montenegro de la Cátedra de Filosofía, y que contó con el aval del regidor Cayetano Montenegro (padre de José Cayetano) y doctor de la Real y Pontificia Universidad de Caracas.

 

A pesar de contar con cierto apoyo de algunas autoridades universitarias, fue acusado con vehemencia por el regidor Montenegro de enseñar doctrinas contrarias al Rey, cometiendo el horrendo delito de conspirar contra el Soberano, usurpándole la regalía suprema de formar el Plan de Estudios y de no explicar la física de Aristóteles de acuerdo a lo establecido por las constituciones de la universidad.

Constituciones del Colegio de Santa Rosa de la Universidad de Caracas (1727). Extraído de: https://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_Central_de_Venezuela#/media/Archivo:Constituciones_del_Colegio_de_Santa_Rosa_de_la_Universidad_de_Caracas_(1727).png

 

Por las presiones ejercidas, Marrero abandona la cátedra hacia finales del año 1789. Para el año 1791, se declara una sentencia en contra de las enseñanzas de Marrero. No obstante, el Consejo de Indias, que deliberó sobre el caso, estableció una sentencia monetaria contra Marrero; pero zanjaba de forma salomónica la situación, permitiendo que algunas de las reformas sigan teniendo curso, en cuanto sean opcionales dentro de la enseñanza universitaria.

 

A pesar de la conflictiva situación del caso, su sucesor en la cátedra, el presbítero Francisco Antonio Pimentel, decide continuar la labor iniciada por el propio Marrero, sosteniendo las tesis filosóficas tradicionales, pero continuando con la puerta abierta para que entraran libremente tesis nuevas. Pimentel permite que las reformas emprendidas sigan su curso durante el trienio correspondiente y moldeen la enseñanza posterior en la Universidad de Caracas. Esta renovación académica, permite una continuación progresiva de las ideas y del conocimiento de autores modernos hasta el posterior nacimiento de la República.

 

En este punto, se deben recordar las observaciones que hace el historiador y escritor Caracciolo Parra León respecto a la labor de Marrero: todo esto se daba en Caracas en 1789, tan sólo 50 años después de que Voltaire y Émilie du Châtelet, adoptaran en Francia los principios newtonianos, publicados en 1687, que los franceses rechazaban aún en 1745, y que las Universidades españolas sólo aceptaron ochenta años después de su publicación. Sólo en 1771, se adoptaban en Salamanca estas ideas, y en 1772 en la Universidad de Alcalá. Mientras tanto en Caracas, se disertaban estas ideas por obra de alguien que no había salido de ella y que fue formado íntegramente en las aulas de su propia universidad.

 

Plano de la ciudad de Caracas, Joseph Carlos de Agüero Archivo General de Indias (1775). Extraído de: https://guiaccs.com/planos/la-ciudad-de-la-colonia/

 

Tras la condena, Marrero obtiene una plaza en el curato porteño de la Parroquia de San Pedro en La Guaira, desde el cual asume en calidad de Comisario Subalterno de la Santa Cruzada y Vicario Foráneo. A pesar de su relativa lejanía de Caracas, Marrero mantiene el contacto con sus sucesores al frente de la cátedra, ejerciendo cierta guiatura. En 1794 vuelve a Caracas, tras obtener una posición como párroco de La Candelaria, reiniciando así su cercanía a la universidad, ya que en calidad de graduado aún tenía el derecho de pertenecer a su claustro.

 

Pocos años después, en septiembre de 1800, cuando ejercía el cargo de tesorero de la catedral de Caracas, se oficializa su retorno a los espacios académicos, la corona lo nombró maestrescuela y cancelario de la universidad, empleos en los que se desempeñó hasta su fallecimiento el 31 de mayo de 1809, acaecido en la ciudad de Caracas.

 

Cabe destacar, que entre los discípulos más destacados de Marrero, se encuentra Rafael Escalona Arguinzones (1773-1853), también clérigo y catedrático, quien puede ser considerado uno de los continuadores de la obra de Marrero, ya que siguió al pie de la letra su metodología en la introducción de la filosofía moderna en Venezuela; haciendo que sus discípulos adquirieran sólidos conocimientos de física, matemática, álgebra y geometría. Escalona, asumió la Cátedra de Filosofía de Seglares en 1797, espacio académico del cual formó parte Andrés Bello (1781-1865), quién se graduó en Filosofía en el año 1800, durante el trienio dictado por Escalona.

 

De acuerdo al abogado y escritor Domingo Briceño (1780-1860), en una crónica para la Gaceta de Caracas en 1833, describe en frases de elogio la labor de Marrero: “Marrero –decía Briceño- fue el primero que en nuestras cátedras públicas tributó homenaje a la Razón y a las luces del siglo; puede decirse –agrega- que a este distinguido compatriota se debe en gran parte la Independencia de Venezuela porque sus discípulos fueron el plantel de la mayoría de los hombres que han hecho y sostenido la emancipación de España”.

 

El legado de Marrero, es el primer antecedente de una iniciativa universitaria crítica y cuestionadora, elementos que han estado presente en la cultura universitaria venezolana hasta nuestros días. El esfuerzo propiciado por Marrero, se sostuvo en el tiempo y forjó a una generación completa bajo ideas renovadoras, de la cual formaron parte Francisco Javier Ustáriz, Juan Germán Roscio, José Vicente Unda, Felipe Fermín Paul, José Cecilio del Valle, Juan Antonio Rodríguez Domínguez, Andrés Narvarte, Miguel José Sanz y Baltasar Padrón, entre otros, que llegaron a ser partícipes y protagonistas del proceso independentista en Venezuela y en la construcción de los fundamentos filosóficos y jurídicos de la nueva República.

 

Referencias

Biblioteca Fundación Empresas Polar. Biografía de Rafael Escalona Arguinzones. https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/e/escalona-arguinzones-rafael/ 

Leal, I. (2011). 27 Rostros Universitarios en el Congreso del 5 de Julio de 1811. Boletín de la Academia Nacional de Historia, 94 (374), pp. 11-17. https://www.anhvenezuela.org.ve/wp-content/uploads/2020/04/BOLETIN-374.pdf

Mora García, J. (2009). Baltasar de los Reyes Marrero (1752-1809): primer educador de la enseñanza de la física moderna en la Universidad de Caracas (últimas décadas del siglo XVIII) (para una historia conectada de la historia de la educación en Colombia y Venezuela). Revista Historia de la Educación Latinoamericana, pp. 148-165. https://biblat.unam.mx/es/revista/revista-historia-de-la-educacion-latinoamericana/articulo/baltasar-de-los-reyes-marrero-1752-1809-primer-educador-de-la-ensenanza-de-la-fisica-moderna-en-la-universidad-de-caracas-ultimas-decadas-del-siglo-xviii-para-una-historia-conectada-de-la-historia-de-la-educacion-en-colombia-y-venezuela

Múñoz García, A. (2001) La filosofía en Caracas, después de Baltasar Marrero. Revista de Filosofía, 2 (38), pp. 7-29.

Múñoz García, A. (2000) Baltasar Marrero, renovador de la Universidad de Caracas. Notas para una biografía. Revista de Filosofía, 2 (35), pp. 77-106.

Rojas, R. (2014) Ilustración y educación: Baltasar de los Reyes Marrero  y la cátedra de Filosofía Moderna en la Universidad de Caracas, 1788. Historia y Memoria, 8, pp. 143-174.