A S T R O B I O G R A F I A S

Johann Gottfried Galle
"Señor, el
planeta cuya posición habéis señalado realmente existe. En el día en que vuestra
carta llegó a mí, encontré una estrella de octava magnitud..."
— Carta a Urbain Le Verrier (25 de septiembre de 1846)
(09 de
junio de 1812, Radis, actual Alemania - 10 de julio de 1910, Potsdam, actual
Alemania)

Por Kevin Ipia
Astrónomo
Astrocuentos bien conta2
Cuando hablamos de Neptuno, en nuestra mente seguro debe retumbar el nombre de Johan Galle. Un hombre que se encargó de dar veracidad a un hecho sin precedentes en la astronomía del siglo XIX: predecir la existencia de un cuerpo celeste sólo con cálculos matemáticos. Y es que la historia se encargó de entrelazar varios hechos para que se diera un encuentro puramente basado en cartas (la forma predilecta de comunicación para grandes distancias de la época).
Pero antes de hablar de este histórico acontecimiento, hablemos de este
destacado astrónomo alemán, oriundo de Radis (antiguo Reino de Sajonia),
un Estado aliado del Imperio francés de Napoleón. Allí logró hacer sus estudios
de secundaria y posteriormente se trasladó a Berlín para estudiar
ciencias entre 1830 y 1833, bajo la tutela de profesores como Wilhelm
Hegel y Johann Encke.
Tras su autorización para ejercer como profesor, se estableció en el gymnasium de Guben para impartir física y matemáticas, y luego se trasladó al gymnasium Friedrichs-Werdersche de Berlín.
Dos años más adelante, bajo la dirección de Encke, comenzó a laborar como auxiliar del observatorio de Berlín. Allí comenzó a adquirir gran experiencia y experticia en la astronomía observacional.

Grabado del Observatorio de Berlín, por Ernest Grünewald (1835).
En 1838, observó de manera vaga una tenue banda oscura en la zona interior de los dos anillos clásicos de Saturno conocidos en ese momento. Aunque Galle midió y reportó indicios de esta franja oscura, el descubrimiento detallado y oficial del llamado anillo C (o anillo crepé) se consolidó una década después, en 1850, gracias a los astrónomos estadounidenses William Cranch Bond y George Phillips Bond.

Sistema de anillos de Saturno, donde se aprecia la banda oscura apreciada por Galle. Fuente: NASA/JPL/Sci
Entre 1839 y 1840, Galle descubrió de forma independiente tres nuevos cometas en un lapso de solo tres meses.
Ya para 1845, a la par de su trabajo como astrónomo en el Observatorio de Berlín, completó su tesis doctoral, en la cual realizó una reducción crítica de las observaciones del astrónomo danés Ole Rømer sobre los tránsitos de estrellas y planetas.
Volviendo a la historia con la cual iniciamos, en agosto de 1846 se presentaba ante la academia de ciencias de París, una inusual tesis de la posible existencia de un planeta más allá de Urano, responsable de ligeras perturbaciones orbitales de este gigante helado. El responsable de la propuesta era Urbain Le Verrier, conocido en ese momento por su experticia en mecánica celeste y sus estudios de estabilidad del Sistema Solar y órbitas. A pesar de ese prestigio, su propuesta no fue bien recibida en el gremio francés, y por eso debió buscar ayuda en el extranjero[1].

Pintura de Urbain Le Verrier. Fuente: La Jaune et la rouge.
En 1845, un año antes del hallazgo, Galle le había enviado a Le Verrier una copia de su tesis doctoral sobre observaciones astronómicas históricas. Le Verrier jamás le había respondido por falta de tiempo. Cuando sus predicciones matemáticas estuvieron listas en septiembre de 1846, él decidió contestarle disculpándose por la demora e incluyó un "favor adicional para Galle": las coordenadas aproximadas donde debía buscar el “nuevo planeta”.
Su decisión no había sido al azar; el observatorio de Berlín contaba con dos grandes ventajas de la época: un telescopio Fraunhofer de 9 pulgadas de última generación y mapas estelares actualizados como la carta celeste de la Akademische Sternkarte para esa región particular del cielo (el límite entre Capricornio y Acuario). Esto permitía comparar las estrellas fijas conocidas con cualquier cuerpo nuevo que apareciera.

El telescopio refractor de 9 pulgadas que Galle utilizó para descubrir Neptuno. Fuente: Deutsches Museum
En esa misma noche, Galle se dio a la tarea de encontrar el misterioso objeto, con la ayuda de su asistente Heinrich Louis d'Arrest, y en menos de una hora, y a tan solo 1° de la posición predicha por Le Verrier, localizaron al que se bautizaría en un futuro como Neptuno (nombre propuesto por el mismo Le Verrier en aquel 1846, y que superó a la propuesta por Galle de colocarle Jano).
La reputación de Galle alcanzó un punto muy alto, y en ese mismo año fue propuesto como nuevo director del observatorio de Königsberg (cargo que quedó vacante tras el fallecimiento del célebre astrónomo Friedrich Wilhelm Bessel el 17 de marzo de 1846).
En 1847, Galle fue designado oficialmente como el sucesor de Bessel. Sin embargo, Carl Jakob Jacobi, uno de los matemáticos más influyentes de la época y profesor en la Universidad de Berlín (donde Galle trabajaba en el observatorio local), se opuso firmemente a este nombramiento. Jacobi prefería que el puesto fuera otorgado a un científico con un perfil de matemáticas teóricas avanzadas o a alguien de su propio círculo de influencia, considerando que Galle poseía un perfil principalmente observacional y práctico. Finalmente, y debido a presiones e intrigas políticas orquestada por Jacobi en las altas esferas académicas prusianas, la situación se volvió insostenible para Galle. Antes de que el nombramiento se hiciera efectivo, Galle se vio obligado a retirar su solicitud formal a principios de 1848.

Observatorio de Königsberg Fuente: http://www.klima-luft.de/steinicke/ngcic/persons/auwers.htm
A pesar de este revés, Galle continuó en Berlín hasta 1851, año en el que se trasladó para convertirse con éxito en el director del observatorio de Breslavia (Polonia), lugar en el que trabajó por más de 45 años y en donde también trabajó como docente de astronomía en la Universidad con el mismo nombre.
La pasión de Galle por los cuerpos menores del Sistema Solar abarcó gran parte de su madurez científica, especialmente tras asumir la dirección de este último observatorio. Por un lado, en 1872, propuso un método revolucionario para medir la distancia media entre la Tierra y el Sol (la Unidad Astronómica) utilizando observaciones de la paralaje de los asteroides (como Flora) en vez de los tránsitos solares de Venus, un enfoque mucho más preciso para la tecnología de la época. Por otro lado, en 1894, publicó junto a su hijo Andreas Galle el Cometenbahnen, un catálogo científico monumental que recalculaba y ponía en orden los elementos orbitales de más de 400 cometas registrados históricamente.
Además de ser un investigador apasionado del Sistema Solar, también dedicó parte de su vida en estudios del magnetismo terrestre y a la meteorología, donde publicaría más de 200 trabajos.
En 1897 abandona Breslavia y se traslada a Potsdam, donde finalmente fallece en 1910 a la edad de 98 años.
Fue miembro de la Real Academia de las Ciencias de Baviera y de la Real Sociedad Astronómica inglesa. Su contribución a la ciencia fue sumamente significativa y por ende recibió homenajes y condecoraciones como la Cruz de la legión de honor francesa y un monumento erigido en 1977 en la ciudad de Gräfenhainichen.
Su nombre fue inmortalizado en el espacio en un cráter lunar, un cráter marciano, un anillo de Neptuno y el asteroide (2097).

Sistema de anillos de Neptuno donde se aprecia el anillo Galle (el más interno), descubiertos por la sonda Voyager 2, el 22 de agosto de 1989. Fuente: NASA/JPL.
Referencias bibliográficas.
Chant, C. A. (1910). Johann Gottfried Galle. Journal of the Royal Astronomical Society of Canada, Vol. 4, p. 379, 4, 379.
Eartsky (2026). La Voyager 2 confirmó la existencia de los anillos de Neptuno el 22 de agosto de 1989. https://earthsky.org/space/this-date-in-science-the-definitive-discovery-of-neptunes-rings/
Hockey, Thomas (2009). The Biographical Encyclopedia of Astronomers. Springer Publishing.
Waff, C. B., & Kollerstrom, N. (2001, December). A Documentary History of the Discovery of Neptune. In American Astronomical Society Meeting Abstracts (Vol. 199, pp. 01-06).
[1] Paralelamente a Le Verrier, en Inglaterra, John Couch Adams también hizo esta inusual propuesta en octubre de 1845. No obstante, el primero en publicarlo fue el francés. A pesar de eso, se les da reconocimiento a ambos.