
La Nebulosa de la Hélice, catalogada como NGC 7293, se le conoce con este nombre porque parece que estás mirando hacia abajo en el eje de una hélice. Sin embargo, la primera impresión es que parece estar mirándonos, no en un sentido biológico, sino en un sentido metafórico, ya que este hermoso objeto de espacio profundo se parece bastante a un ojo; de hecho, es conocida también como el “Ojo de Dios”.
En realidad, ahora conocemos y entendemos mucho de este objeto nebuloso, el cual tiene una geometría sorprendentemente compleja que incluye filamentos radiales y bucles exteriores extendidos en continua expansión. Pero el primer plano del borde interior de la nebulosa, muestra complejos y misteriosos nudos de gas cuyo origen aún se está investigando.
La Nebulosa de la Hélice es uno de los ejemplos más brillantes y cercanos de una nebulosa planetaria, una nube de gas creada al final de la vida de una estrella similar al Sol. El núcleo estelar central remanente, destinado a convertirse en una estrella enana blanca, brilla con una luz tan energética que hace que el gas previamente expulsado sea fluorescente. La imagen se creó a partir de 12 horas de exposición a través de un telescopio personal ubicado en Grecia.
Crédito: © George Chatzifrantzis.