Introducción          

 La Vía Láctea es una galaxia de tamaño mediano en donde se encuentra nuestra casa: el planeta Tierra.

Según los últimos estudios realizados por los astrónomos, contiene unas 150.000 millones de estrellas dispuestas en 6 brazos espirales, además de 126 cúmulos globulares, 1.055 cúmulos estelares abiertos y 70 asociaciones de estrellas. Posee 21 galaxias satélites, varias de las cuales están siendo asimiladas (o canibalizadas) debido a las inmensas fuerzas de la marea gravitatoria, lo que produce torrentes de estrellas que se entrelazan con sus brazos. Complementa la estructura de nuestra galaxia, densas nubes que viajan a alta velocidad (HVC) sin ninguna correspondencia con la rotación galáctica. 

Debe su nombre a la apariencia lechosa con la que observamos sus zonas más densas en las noches oscuras. Ciklos Galácticos (la rueda lechosa) la llamaron los griegos, mientras que para nuestra etnia Kariña, se trata de El camino de Pororu, el inmenso sapo sagrado, que cayendo del cielo, lo dejó impregnado de su leche.

Fotografía de la Vía Láctea hacia su centro.

Los griegos llenaron el cielo con sus historias y la Vía Láctea no escapó a ello. Según su mitología, tal portento lácteo surgió del pecho de la diosa Hera, al amantar al hijo de Zeus y Alcmena (esposa de Anfitrión), Heracles - Hércules para los romanos. Al ser mordida por el infante, la diosa separó abruptamente de su pecho al niño y la leche despedida, se regó por el firmamento, formando la gran rueda lactosa.

Posteriormente, la apariencia que asume la Vía Láctea observada desde la Tierra, llevó a los cristianos católicos a denominarla, el Camino de Santiago, en alusión a la travesía que realizó el apóstol Santiago el Zebedeo, de retorno desde el Norte de España hasta Jerusalén. Este hecho no es convalidado por los arqueólogos, pero hoy, la ciudad de la hipotética partida recibe el nombre de Santiago de Compostela.

El conocimiento sobre nuestra galaxia es muy reciente. Apenas a comienzos del siglo pasado fue que se descubrió su rotación. Tal descubrimiento se debe al trabajo realizado por Jacobus Kapteyn (1851-1922) en 1904 al encontrar estrellas con movimientos propios en direcciones opuestas.

Diez años después, en 1914, Arthur Eddington (1882-1944) estableció que nuestra galaxia era apenas una parte muy pequeña del Universo. Es importante señalar que en ese momento se pensaba que todo el Universo estaba confinado a la Vía Láctea.

En 1918, Harlow Shapley realiza un estudio de los cúmulos globulares y descubre que se encuentran distribuidos en torno al centro galáctico. Determina la posición del Sol en la galaxia, ubicación que es la aceptada en la actualidad.