Astrónomos descubren 87 posibles corrientes estelares en la Vía Láctea
![]()
Por: Universidad de Michigan.
23 de marzo de 2026

Imagen de 2002 muestra una corriente bien conocida (resaltada con la flecha amarilla) dejada por el cúmulo globular Palomar 5 (que se ve como un círculo blanco). Crédito de la imagen: Sloan Digital Sky Survey.
Las corrientes estelares son rastros de estrellas que los astrónomos pueden estudiar para resolver misterios sobre la historia de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y, potencialmente, sobre la materia oscura que contribuye a dar forma al cosmos a pesar de eludir la observación directa. Estas corrientes han sido dejadas en su mayoría por pequeñas galaxias enanas y cúmulos globulares, que desde entonces se han extinguido. Pero existe un tercer tipo de corriente estelar, raro e importante: las corrientes de cúmulos globulares que aún sobreviven.
“Anteriormente, conocíamos menos de 20. Ahora hemos encontrado 87”, dijo Yingtian Chen, de la Universidad de Michigan y autor del nuevo estudio. El reducido tamaño de la muestra dificultó discernir qué características podrían ser idiosincrásicas de una corriente estelar determinada y cuáles tenían implicaciones galácticas. Ahora, mientras cursa su doctorado en astronomía, Chen desarrolló un algoritmo que ha cuadruplicado con creces el número de candidatos a estelas estelares conocidas en cúmulos globulares aún existentes.
Si bien no todos los nuevos candidatos resultarán ser corrientes estelares reales, la investigación proporciona nuevos objetivos para que la próxima generación de telescopios los estudie. El estudio, se basó en el uso de un algoritmo para extraer datos de interés provenientes de las observaciones de la sonda Gaia que operó entre 2014 y 2025, observando miles de millones de estrellas en la Vía Láctea.
Ahora, se están incorporando una serie de herramientas más potentes, que permitirán a los astrónomos examinar con mayor detalle los candidatos recién descubiertos para verificar cuáles contienen pistas relevantes sobre la materia oscura y nuestra historia galáctica. Si bien el equipo estaba entusiasmado por encontrar tantos candidatos, los investigadores ya están deseando ver qué puede hacer su algoritmo con la próxima generación de datos.
Uno de los mayores desafíos para encontrar corrientes estelares es que, sencillamente, son difíciles de observar. La famosa estructura espiral que muchos imaginamos al oír hablar de la Vía Láctea contiene cientos de miles de millones de estrellas. Pero orbitando la Vía Láctea se encuentran galaxias enanas, con muchas menos estrellas, y cúmulos globulares, aún más pequeños.
Son estas agrupaciones estelares, comparativamente minúsculas, las que dan origen a las corrientes estelares. La interacción gravitatoria entre estos grupos más pequeños y la mucho más grande Vía Láctea puede provocar que las estrellas sean arrancadas de los enjambres estelares más pequeños a lo largo de sus órbitas.
Las formas y tamaños de estas corrientes contienen pistas sobre la energía gravitacional que experimentan los cúmulos y sobre cómo se distribuye la masa de la Vía Láctea, que incluye una gran cantidad de materia oscura. Las primeras corrientes estelares, observadas hace décadas, fueron dejadas por galaxias enanas y eran más grandes y dispersas en comparación con las corrientes de los cúmulos globulares, que se descubrieron más recientemente.
Fuente: