Gemini Sur confirma el vínculo de composición entre exoplanetas y estrellas anfitrionas        

Por: NSF NOIRLab.

01 de abril de 2026

 

Esta ilustración muestra un Júpiter ultra caliente orbitando una estrella de tipo A de color blanco azulado. Crédito de la imagen: Observatorio Internacional Géminis/NOIRLab/NSF/AURA/J. Pollard.

 

        Los astrónomos han descubierto que el planeta gigante WASP-189b reproduce la composición de su estrella anfitriona, lo que proporciona la primera evidencia directa de un concepto fundamental en astrobiología. Este descubrimiento se logró mediante la primera medición simultánea de magnesio y silicio gaseosos en la atmósfera de un planeta. Este descubrimiento se hace en un exoplaneta a casi 320 años luz de distancia, en la constelación de Libra, un objeto clasificado como un “Júpiter ultracaliente” (UHJ, por sus siglas en inglés).

 

Los UHJ tienen temperaturas lo suficientemente altas como para vaporizar elementos formadores de rocas como el magnesio (Mg), el silicio (Si) y el hierro (Fe), lo que ofrece una oportunidad única para observar estos elementos mediante espectroscopia, la técnica que descompone la luz en sus longitudes de onda componentes para identificar la presencia de sustancias químicas. Esta es la primera vez que se realiza una medición de este tipo, y los datos revelan que WASP-189b comparte la misma proporción de magnesio a silicio que su estrella anfitriona.

 

Este hallazgo proporciona la primera evidencia observacional de una suposición ampliamente aceptada sobre la formación de planetas y abre una nueva vía para comprender cómo se forman y evolucionan los exoplanetas. Se cree que los planetas gigantes calientes como WASP-189b tienen una capa exterior de gas cuya composición química está influenciada por el disco de material en el que se formaron, conocido como disco protoplanetario.

 

Los investigadores suponen que la proporción de elementos formadores de rocas en un disco protoplanetario coincide con la de la estrella anfitriona, ya que ambos nacieron de la misma nube primordial de material. Esta supuesta relación química entre una estrella y los planetas que se forman a su alrededor se utiliza habitualmente para modelar la composición de los exoplanetas rocosos. Esta relación se basaba anteriormente en mediciones realizadas dentro de nuestro sistema solar y, hasta ahora, no se había observado directamente en planetas de otros planetas.

 

Esta suposición no solo es útil para comprender la formación de planetas, sino que también es fundamental para el campo de la astrobiología, que incluye el estudio de los entornos habitables en el Sistema Solar. Al medir la composición química de una estrella, los científicos pueden inferir la abundancia de elementos formadores de rocas en sus exoplanetas, lo que puede determinar las condiciones geoquímicas que hacen que un planeta sea habitable. Por ejemplo, los elementos formadores de rocas en la Tierra son parcialmente responsables de nuestro campo magnético protector, la tectónica de placas y la liberación de sustancias químicas esenciales para la vida en nuestra atmósfera, océanos y suelo.

 

A medida que el campo de los exoplanetas se centra en la caracterización de planetas terrestres y busca dilucidar las condiciones de habitabilidad de los mundos rocosos, la evidencia empírica que valida la relación entre la composición estelar y planetaria representa un avance fundamental. El nivel de resolución espectral necesario para este tipo de estudios actualmente solo está disponible en telescopios terrestres.

 

Las observaciones multiespectrales de alta resolución para estudiar las atmósferas de exoplanetas como WASP-189b ayudarán a revelar la composición química más amplia que existe en mundos distantes. Estos estudios permitirán comprender mejor las condiciones que rigen el origen, la evolución y la habitabilidad potencial de los planetas.

 

Fuente:

https://noirlab.edu/public/news/noirlab2609/